El miedo a que realmente te conozcan

14/07/2019

Son la una de la madrugada.

Suelo irme a dormir temprano.

Hoy no. Hoy es una de estas noches que los temas que tienes abiertos y a los que no encuentras solución te rondan por la cabeza y no te dejan dormir. Y si a esto le sumas una discusión justo antes de ir a la cama pues más difícil todavia el conseguir un sueño profundo y reparador.

En uno de esos cafés que arreglas el mundo, una amiga me aconsejaba sobre como publicitarme on line. Me dio muy buenos consejos. Entre ellos me animó a que puesiese mi nombre como marca (se ve que es lo que se lleva…). Nunca se me había ocurrido porque mejor que no te conozcan demasiado, no sea cosa que vayan a saber quien eres realmente. Mejor quedarse en el anonimato, así las críticas iran al vacio y tu puedes hacer como que no va contigo…

Escóndete, no sea que vean quien realmente eres, porque si lo ven i no les gusta, entonces qué? Ya no podrás ser la persona que habías mostrado ser hasta ahora, tendrás que dejar este personaje que tantos años has ido construyendo con el objetivo inconsciente de ser aceptado. Y ¿entonces qué? Desnuda? Delante de cuánta gente? De tus amigos i, sobretodo de quien más cuesta, ¿de tu familia? Però si hasta te podrán encontar tus antiguas amistades que hace tanto tiempo que no saben de ti y que te gusta que supongan que te va bién la vida.

Y después de chocarme su consejo en todas las narices y no pasarlo desapercibido (poner mi nombre.com como marca a mi proyecto), pasar de pensar que bien que así no tengo que inventar ningún nombre a pensar glups!, todos sabran a de mi… Y le estuve dando vueltas, hasta mi cuerpo tuvo cosas que decir sobre el tema… (“lo que el corazón calla el cuerpo lo expresa”, Enric Corbera).

Y así que este ha sido el tema de la semana: MOSTRARSE o EL MIEDO A QUE REALMENTE TE CONOZCAN. Y mirar como son las cosas que como no he sido capaz de mostrarme, el universo me da una oportunitat fantástica para que me de cuenta y en la que, literalmente, me tengo que esconder. Otra amiga me pide una ayuda puntual para realizar una tarea, pero que nadie tiene que saber que la ayudo. Por tanto, durante un tiempo me encuentro escondiéndome por las calles para que no me vean llegar y ocultándome por dentro para que no me vean salir de donde se supone que no debo estar. Y justo es en estos días que me doy cuenta que este favor que me pide no es casualidad. Todo tiene un para qué.

Y si me pongo a pensar, han pasado más “casualidades” que van en la misma dirección. Y, es que ya lo dicen, que aquello que refuerzas es aquello que te viene. Viene a ser lo que coloquialmente se conoce como “¿No querías taza? Pues taza y media”

I ahora, mientras mi mente está ocupada en todos estos pensamientos, la otra parte contratante de la discusión me dice que se ha equivocado. Pero así somos, que como aquello que nos ha dolido lo ha hecho en mayor grado a aquello que nos dicen para disculparse, entonces se queda dentro durante más tiempo. Claro que puede ser media hora como 24 o más. Yo, de cada vez más intento que sea la media hora, pero hoy creo que no me bastaran…

Y aquí estoy, a las 1.45h, sin sueño y escribiendo este primer artículo (que no publicaré nunca, claro!) y que no tiene nada que ver con lo que quería escribir cuando me he animado a hacer lo que mi amiga me aconsejó. Y que me ha servido para sorprenderme a mi misma. Mira, algo bueno tenia que salir de todo esto.

Buenas noches.

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